Encuentro Internacional Medellín 2007 - Mediateca [m3lab]

Encuentro Internacional Medellín 07/ Prácticas Artísticas Contemporáneas. Espacios de hospitalidad. De enero a junio de 2007, el arte contemporáneo del mundo presente en museos, parques, calles y espacios públicos de la ciudad.

 

Este portal es un espacio de participación y diálogo con el Encuentro Internacional Medellín 2007. Los invitamos a dejar sus comentarios a los diferentes artículos propuestos, en los foros, como también a revisar nuestra galería de imágenes, videos y audio. Es un portal que busca opiniones, críticas, encuentros y desencuentros, con el MDE07, un espacio de hospitalidad que esperamos sea bien recibido por ustedes y ayude la creación de conocimiento colaborativo, así que regístrese y participe con nosotros.

 

 

Entre el impulso y el escepticismo

 

Una conversación con Paula Usuga

 

Miguel. Mencionabas que la gente de Medellín no estaba preparada para el Encuentro Medellín 2007...

 

Paula. Claro, porque cuando tú hablas cotidianamente con las personas no existe una conciencia colectiva de que el arte se ha transformado, y el pensamiento habitual se queda en colgar el cuadro o en una cosa decorativa. Piensan muchas veces que el arte contemporáneo es como estos cuadros grandes que hay en las galerías, de adorno. No se comprende qué es una performance, una acción. No se entiende que, por ejemplo, el cuestionario que ustedes trajeron puede ser una obra, o que tú puedes ser parte de la obra. Muchas personas se referían a las intervenciones que hicieron en el metro donde se pintaba las columnas, que por qué lo dejaban hacer eso, que estaba dañando el patrimonio de la ciudad. Digamos que la gente no está preparada para asimilar esto, publicidad hay pero eso no quiere decir que se comprenda qué es un encuentro de arte.

 

Una nueva ventana en escena

 

Una conversación con Santiago Vélez (Casa Tres Patios)

 

 

Miguel. Algo que me parece interesante es que cada espacio anfitrión en Medellín tiene sus particularidades. A ustedes parece que los vinculan mucho con la idea de lo institucional, de presentación de artistas consolidados en la escena y tal vez tenga que ver con la exposición que actualmente tienen en su espacio...

 

Santiago. Sí, esa imagen quedó incluso después del conversatorio sobre los ‘Espacios Anfitriones’ en La Casa del Encuentro. Pero realmente no. Hay una relación con la institución y es que yo soy docente en la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia, que eran las únicas que hasta hace poco tenían la carrera, ahora Bellas Artes ya se volvió universidad...

 

M. ¿Docente de qué?

 

S. De escultura y de fotografía. Y Tony cuando llega lo hace para trabajar también en las universidades. Entonces eso permite ese vínculo pero el proyecto inicial que empezamos en la otra casa era abrirle el espacio a todo tipo de personas, y pensábamos mucho en los egresados que salen al terminar la carrera, no saben qué hacer y se quedan como en el aire. La mayoría de propuestas que nos interesaban eran aquellas que involucraban intervenciones espaciales en la misma casa. No era una cosa como tan institucional, sino que para la exposición actual sí invitamos a los grandes artistas pero era porque también queremos darle un impulso a la casa. Nos parecía que podíamos recoger con ellos una cantidad de público a modo de lanzamiento oficial, pero realmente el proyecto es muy abierto.

Contra la comunicación

 

 

Texto sobre la exposición Acto reflejo de Humberto Junca

 

1. Iluminar el fracaso

 

“¿Cuál debe ser el museo ahora?”

 

Una conversación con La Jíkara (Kike Betancour, Juan Cano y Freddy Serna)

 

Miguel. ¿Cómo perciben el Encuentro y su trabajo con la Jíkara en relación con la categoría de los Espacios Anfitriones? ¿Y cómo son sus vínculos con los otros espacios?

 

Kike. Más que vínculos son similitudes, sobre todo con Taller 7. El Encuentro planteó un tema -hospitalidad- y de ahí se desarrolla toda la actividad y nosotros creo que encajamos con el concepto porque siempre tratamos de incluir a la gente y a la comunidad.

 

Juan. Pienso que el proyecto es bueno e interesante, y nos alegra que hayan decidido incluir a una galería en un barrio popular como esta, que no solo nace como propuesta para la comunidad sino que tiene un antecedente en Freddy Serna como artista. Así también hay un reconocimiento del trabajo de Kike en la parte del diseño, y una visión comunitaria que es lo que yo vengo haciendo. La Jíkara es una combinación de esas tres cosas. Freddy y Kike Betancour son un puente con el museo y además ya había un trabajo que se había hecho acá, que era mostrar artistas de la zona. Entonces se hace que el resto de la ciudad venga al norte, conozca el lugar y la propuesta, permitiendo que el barrio popular llegue a la ciudad.

Poniendo atención a los otros circuitos

 

Entrevista a Carlos Uribe


Miguel. Se ha discutido un tipo de condicionamiento de corte social o comunitario a raíz del tema mismo del Encuentro. ¿Qué es lo que se intentaba al utilizar esta idea de Hospitalidad y de qué manera se articula con los Espacios Anfitriones?

 

Carlos. Todos los espacios anfitriones están en relación con comunidades, eso no quiere decir que todos hagan arte relacionado a lo social pero nos interesaba mucho que tengan una dinámica propia con entornos y a través de ellos tener contacto también con esas comunidades y que estas conocieran del Encuentro. Es una manera de expandir un poco lo que desde el centro, desde los museos, se proyectaba. Era tener otro circuito. Los espacios anfitriones, son creados por artistas, como espacios para producir, también para difundir a otros artistas por medio de exposiciones e incluso algunos de ellos son espacios de residencia.

Naturalismo Animado

 

Javier Peñafiel

 

El trabajo de Javier Peñafiel puede definirse como un ejercicio personal, una batalla interna entre la razón crítica y la autoridad poética. El denominador común de su trabajo es el esfuerzo permanente por descubrir, y descubrirnos, que los mitos modernos no son sino una proyección de los afectos humanos, de sus ansias y de sus miserias. Y, para afrontar tan valerosa hazaña, Peñafiel da vida a uno de sus personajes más logrados: el Egolactante. Se trata de una curiosa reinvención del doble romántico, lo otro de sí, el artista desacralizado al que el autor, Peñafiel, lanza al mundo para que lo "machaquen" a él. A el de hecho parece darle todo un poco igual, las únicas veces que no lo muestra suele ser en unos dibujitos mínimos, aunque a veces se crece y aparece ocupando toda una pancarta, pero su mano está poco menos que detrás de toda la obra, sea un diario o un vídeo.

 

Endogamia discursiva en la crítica de arte actual

 

“nunca se habían considerado las personas más infalibles que entonces en sus sentencias, sus conclusiones científicas, sus convicciones morales y sus creencias […] Todos estaban exacerbados, no se entendían entre sí, cada cual pensaba que sólo él estaba en posesión de la verdad y sufría de creer a los demás equivocados, se daba golpes de pecho, lloraba y se retorcía las manos. No sabía cómo ni a quién juzgar…”

 

Fiódor Dostoievsky (1)

 

Por Guillermo Vanegas Flórez
Actualmente se está realizando la mejor crítica de arte que ha tenido el país luego del desafortunado autoexilio de Carolina Ponce de León. El número de debates sobre arte contemporáneo local que se dan en la red se repite a cada momento; la tensión que despiertan en la opinión pública se incrementa periódicamente, inclusive funcionarios que niegan en público leer las opiniones que se formulan en esos espacios, tiempo después conceden entrevistas para esos mismos sites; el MDE07 posee una “columna del encuentro”, donde se puede dar la difusión de alguna variante de pensamiento crítico en el periódico El Colombiano y en el magazín La Hoja; el número de participaciones al Premio Nacional de Crítica que organiza el Ministerio de Cultura se multiplicó este año casi en un trescientos por ciento y en la actualidad se encuentra abierto el concurso de ensayo histórico o crítico del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Por otra parte, algunos artistas desarrollan la actividad crítica en medio de su ejercicio profesional: publicando irregularmente fanzines como NQS, de Fernando Uhía o Erguida, del autor de esta ponencia; escribiendo con periodicidad sobre eventos de arte, como Jorge Peñuela en sus numerosos reportes sobre el Premio Luis Caballero, Humberto Junca en su columna mensual en la revista Arcadia o Carlos Salazar en sus profundísimos comentarios sobre filosofía, arte y políticas culturales en esferapublica u organizando espacios para exhibir arte contemporáneo y haciendo escritos sobre las exposiciones que allí se muestran, a la manera de Víctor Albarracín en El Bodegón. Pareciera que los esfuerzos de los críticos-gestores de los años ochenta y de los críticos-curadores de los años noventa están dando sus frutos y que la crítica de arte vuelve a leerse. Pareciera que las tribunas para los críticos de arte se han multiplicado y que el esperado reverdecimiento de esta práctica se hubiera dado con un impulso inusitado. Muchos parecen creer, pues, que la crítica de arte ha vuelto a nacer y ha echado a andar, el problema es que no se sabe muy bien hacia dónde.

Exposición sin título de Lucas Ospina

 

Por Guillermo Vanegas
Luego de ver los dibujos del profesor y artista bogotano Lucas Ospina reunidos bajo el título de “El hombre sin atributos” en el centro de actividades conocido como Casa del encuentro, de la convención de artistas nacionales y extranjeros bautizada “Encuentro internacional Medellín 2007”, vale la pena volver sobre la obra de Robert Musil y pensar en esa afortunada conjunción de apelativos y denominaciones para no dejar de agradecerle al autor austriaco por haber elegido en los albores de la Gran depresión de 1929 ese nombre para la muestra de Ospina.

 

Entre otras cosas, “El hombre sin atributos” (de Musil), habla sobre las transformaciones de las actitudes, costumbres e inclinaciones políticas de un grupo de seres humanos que coinciden en algo semejante a una campaña política o publicitaria llamada “Acción paralela” en el ficticio Estado de Kakania, luego de que este hubiera sido modernizado hasta la muerte. Una de las conclusiones que se suele extraer del inventario de sobreactuaciones que podría llegar a tener alguien dotado de cierta forma de poder, y que se ve ilustrado en el libro de Musil, es la de que el hombre del siglo pasado llegó a comprender que le resultaba mejor vivir asumiendo de manera simultánea que casi no poseía atributos morales, como que debía cumplir permanentemente con un mandato de contemporaneidad. Para el sujeto genérico que esbozaba Musil entre todos sus personajes, existía el peligro de verse condenado al anacronismo si seguía de forma rigurosa algunas pautas o permanecía bastante tiempo aferrado a una idea. En una de sus páginas Musil afirmaba que “un pensamiento que no tiene un fin práctico es una ocupación secreta, algo indecente […] en tiempos pasados se solía hablar del vuelo del pensamiento; y, en la época de Schiller, un hombre con tan engreídas ideas en el pecho hubiera sido muy bien visto; hoy día, en cambio, se tiene la impresión de que en una persona así algo hay que no va en orden, caso de no coincidir casualmente ese algo con su profesión y con la fuente de sus ingresos.”

 

“La hospitalidad está en el lenguaje”

 

Una entrevista con Lucas Ospina

 

Miguel. Antes de viajar a Medellín estuvimos conversando en la Culpable alrededor del texto que escribiste titulado “Contra la comunicación”. Discutíamos en relación al momento presente y esta especie de ‘retórica de lo relacional’, cuyas acciones aparecen investidas, en muchos casos, de una especularidad sospechosa amparada en su supuesta ‘horizontalidad’. Ello implica un reto muy interesante: cómo eludir el camino más facilista de práctica visual convertida en acción, y proponer problemáticas pertinentes frente al propio contexto, y -como tú lo mencionabas en algún segmento de ese texto- aquellos peligros que encierra esa especie de equivalencia “arte y vida”. Es así que a partir de esta invitación empezamos a preguntarnos qué hay detrás de la propia idea de los ‘espacios anfitriones’ en la cual nos incluían, ubicando características comunes o modos de trabajo asociadas al uso de un espacio no convencional. Las discusiones que tuvimos antes del viaje tenían también que ver con si la etiqueta predispone o no algún tipo de actividad, o si estaba reforzando la propia idea de lo relacional en un sentido amplio. ¿Qué piensas al respecto?